MURIERON HOY LOS PERROS
exhaustos,
se echaron sobre la acera
sin tiempo siquiera
de sentir su fatiga.
Se han levantado los muertos
para recordarnos a los vivos
que están muertos.
Han invadido la ciudad
relojes armados,
han tomado todas las calles:
han saqueado nuestras plazas,
han tomado nuestros cuerpos,
han violado a nuestras mujeres;
nos han acercado,
con cada paso,
al pecho sediento de la muerte.
Y así, muertos,
sin tiempo
y como perros,
nos tambaleamos
hacia aquel paraje,
aquella esquina,
aquel espacio inexistente
que dice ser
nuestro destino.
EL BOTÓN DE AUTODESTRUCCIÓN.
La tarde se arrastra silenciosa
como se arrastra la sangre:
su estela da color al mármol
de nuestras penurias,
el charco
que toma forma de cabeza
que toma forma de espanto
que toma forma de cuchillo
y se abalanza hacia nuestra esquina
sangrando por los ojos.
Buscamos desesperados
el botón de autodestrucción.
Poeta en resistencia.
junio, 2008
mayo, 2008
abril, 2008
marzo, 2008
febrero, 2008
enero, 2008
diciembre, 2007
noviembre, 2007
octubre, 2007
septiembre, 2007
agosto, 2007
julio, 2007
junio, 2007
mayo, 2007
abril, 2007
marzo, 2007
febrero, 2007
enero, 2007
diciembre, 2006
noviembre, 2006
octubre, 2006
septiembre, 2006
agosto, 2006
julio, 2006
junio, 2006
mayo, 2006
abril, 2006
marzo, 2006
febrero, 2006
enero, 2006
diciembre, 2005
noviembre, 2005
octubre, 2005
septiembre, 2005
agosto, 2005
julio, 2005
junio, 2005
mayo, 2005
abril, 2005
marzo, 2005
enero, 2005
diciembre, 2004
Alenarte
Arrozal
Babetas verdes
Brigada Pomorska
Cambio de agujas
Canta-garriga
Carmen Camacho
Contrabandos
Cuaderno de resistencia
Cuestiones naturales
Deambulatorio
El cazador de mariposas
El club de los borrikos libres
El erizo pentúpedo
Esperanza y Constancia
Estados pasajeros
Hay una guerra
In Ictu Oculi
Islas en la red
La fuga librerías
La impostura del misionero
La maraña
Las lenguas rupestres
Libros de la herida
Manual de lecturas rápidas para la supervivencia
Padre
Pajaritas de Nacho Montoto
Señor Falcón
Siguen sin pagarme
Sondemar
Tournesols