miércoles, 08 de junio de 2005
El tren

Esto que dejo ahora es un ejercicio del taller de narrativa: había que escribir un relato a partir de un final determinado (lo que viene en cursiva). Espero que os guste.

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EL TREN.

Decían que era un tren sin destino. Se encontraba dormido, casi arropado por la oscuridad que arrojaba la estación sin nombre, esa mancha en el mapa hacia donde se dirigían los que huían del mundo. Tras subir los fugados, el tren inició su marcha.

Desde un principio quedó claro que no era un tren corriente: cada uno de los pasajeros estaba aislado en su propia intimidad, de forma que nadie conocía a nadie. No había ventana alguna, y las puertas estaban cerradas por fuera. Además, el tren había prometido no parar nunca, y era esa la esperanza de aquel chico de ojos de cristal: la fuga a bordo de un tren que no conociese el descanso, que no interrumpiera su marcha por nada del mundo. Pronto dejaron de oír el canto de los pájaros, el murmullo tímido del viento.

Así, el tren atravesó huracanes, mares, campos de batalla. Pasaba a través de las trincheras sin inmutarse, casi en silencio, pero todas las promesas están destinadas a romperse: una noche sin luna el tren descarriló y los supervivientes no tuvieron más remedio que apearse frente a una ciudad a cuya entrada invitaba un gran puente de madera. El chico de ojos de cristal miró más allá de las luces y creyó encontrarse desnudo ante todo aquello. Aún en el desierto podían escucharse las jaurías, los disparos, los gritos: el fuego.

Se quedó mirando fijamente el puente y decidió no cruzarlo.

Comentarios
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Autor: sidigoluna
Fecha: jueves, 23 de junio de 2005
Hora: 0:57

chapeau! es como una de esas pelis de hitchcock en la que no sabes que va a ocurrir a continuación .pasé unos minutos angustiosos y a la vez dentro de este tren. un viaje de ida a la muerte. un hálito.