lunes, 27 de junio de 2005
Armagedon

ARMAGEDON.

Ese día aprendimos el nombre de todas las cosas.

El nombre mismo de la muerte.

viernes, 24 de junio de 2005
Nota de despedida

Un poema que nace de otro poema. El poema de un poema.

NOTA DE DESPEDIDA.


Te he dejado comida caducada
en el microondas.
Tienes la ropa limpia
colgando en el fondo
de la nevera.

No me llames:
no volveré
hasta que entiendas
mis versos,
o mis lágrimas,
o mi muerte.

jueves, 23 de junio de 2005
Ausencias

AUSENCIAS:

I

Se ha empañado
mi cristal de tu aliento
para recordarme
que a ti te sonríe
otra cara de la luna.

II

La nostalgia es un manto
de cuchillos despeinados
que reclaman tu presencia.

Yo tan cerca
y tú tan lejos
del campo minado
donde caen mis suspiros.

"Prestao" de los Borrikitos libres

Desde el Club de los Borrikos libres, este poema en llamas que les cojo "prestao". Un abrazo a todos y feliz verbena de San Juan (en otra ocasión quedaremos para saltar sobre las hogueras en la playa). Abrazos.
--

Me diste tu palabra

-Jamás lo volveré a decir, Jamás.

En realidad creo que me diste todas tus palabras
porque desde entonces
no me has vuelto a hablar.


Del Club de los Borrikos libres.

miércoles, 22 de junio de 2005
A ellos

Hoy es cumpleaños de mi padre, cada vez más se acerca a los 50. Desde aquí un abrazo y este poema, a él y a todos vosotros, a todos los que vivís/vivimos en Resistencia. Este poema (un poema rebelde, que parece no corregirse del todo nunca) y este abrazo y este espíritu. Resistencia.

A ELLOS.

A vosotros, los que me salvasteis
y salváis la vida,
por amamantarme con vuestra sangre.
Paz y amor para todos.


Ellos negociaron hace mucho
con la muerte.

Ellos huyen como fugitivos sin rostro
del nombre con que los marcaron.
Ellos saben de las flores ocultas
en el aliento de los cigüeñales.
Ellos viven en la llama eterna
que incendia las rosas del otoño.
Ellos siguen decididos
el dolor de las gaviotas.
Ellos asaltaron hace mucho
la fábrica de miedos.
Ellos avanzan sin descanso
contra el filo de las bayonetas.

Ellos dirigen en combate el avance
de los suicidas
en medio de la ceguera
de los ejércitos,
ellos caminan
sobre el llanto del cuchillo.

Ellos escaparon de la tormenta.
y ahora provocan
los incendios ocultos
del invierno.

Ellos, que desafiaron al sol
y nos enseñaron a rechazar
la condena,
a ellos honramos en vida
y por ellos seguimos gritando
desde la ira de la bestia.

---
Desde la ira de la bestia. Un abrazo.

martes, 21 de junio de 2005
Fiesta pagana (mago de oz)

Una canción para antes de dormir...y antes de despertar.

Cuando despiertes un día
y sientas que no puedes más,
que en el nombre del de arriba
tu vida van a manejar.

Si sientes que el miedo se pega a tu piel
por ser comunero y justicia querer,
si te rindes hermano, por ti nunca pensarás.

Cuando vayan a pedirte
los diezmos a fin de mes,
y la Santa Inquisición
te "invite" a confesar.

Por eso amigo tú alza la voz,
di que nunca pediste opinión
y si es verdad que existe un Dios
que trabaje de sol a sol

Ponte en pie
alza el puño y ven
a la fiesta pagana
en la hoguera hay de beber.

De la misma condición
no es el pueblo ni un señor,
ellos tienen el clero
y nosotros nuestro sudor.

Si no hay pan para los tuyos
y ves muy gordo al abad,
si su virgen viste de oro,
desnúdala.

Cómo van a silenciar
al jilguero o al canario
si no hay cárcel ni tumba
para el canto libertario.

Ponte en pie
alza el puño y ven
a la fiesta pagana
en la hoguera hay de beber.

De la misma condición
no es el pueblo ni un señor,
ellos tienen el clero
y nosotros nuestro sudor.


Mago de Oz.

domingo, 19 de junio de 2005
A Miguel Ángel García Árguez

Da gusto retocar un poema de hace tiempo, poder corregirlo sin hacer cambiar para nada el texto, poder ajustarlo a la imperfección. Éste es un poema de esos que se retocan solos.

A MIGUEL ÁNGEL GARCÍA ARGÜEZ:

Dicen que
alguien voló
sobre el nido de Batman.

Dicen que era un loco
que murmuraba
versos de amor,
pero era un poeta
y no volaba solo:
volamos juntos, hermano
bajo la misma bandera
sin pieles,
con las mismas alas
que nos dio nuestra sangre.
---
Un abrazo, hermano.

jueves, 16 de junio de 2005
Rumbo de colisión

Me voy a tomar la libertad de colgar aquí el relato de un amigo del taller de narrativa, un ejercicio suyo que me gustó (y aún me gusta) bastante. Espero que me perdones, Jose María, y que entiendas que no lo hace mi consciente, sino el buen sabor de boca que me deja tu relato (un abrazo y a ver si nos demos pronto).


RUMBO DE COLISIÓN

(El islote de hielo se desprendió e inició la deriva)

El islote de hielo se desprendió e inició la deriva. Una gran extensión de mar se abría por todas sus derrotas. A unas millas al Suroeste algunos marineros de La Española limpiaban el combés invadido por el persistente salitre. Varios de sus suboficiales jugaban su diaria partida de cartas en el camarote. Por su parte el timonel Matías escudriñaba el horizonte, con lentas y variadas pasadas de su catalejo. El comandante y el médico se deleitaban con la música que Verdi les ofrecía en el gramófono.


A las ocho en punto de aquella tarde todos ellos eran parte de la comida de los peces para los próximos días.

Jose María Rodríguez Navarro.

martes, 14 de junio de 2005
Fin del ciclo Poesía en resistencia

Este fin de semana terminó el ciclo de Poesía en resistencia con los recitales de Pedro del Pozo, que presentaba su libro "Todas las puertas abiertas", de la editorial nueva "Libros de la herida", de La palabra itinerante; y el recital de Daniel Bellón, autor de Islas en la red que nos obsequió con sus versos y su ideología (hermano, muy bueno eso de que España es un cacho de tierra alrededor de Madrid...).

En fin, hemos tenido una entrada del verano llena de poesía, con las voces de Agustín García Calvo, Isabel Escudero, Miriam Reyes, Alberto Porlán, Dani Bellón, Iván Mariscal, Juan Manuel Romero, Pedro del Pozo (amigo, a ver si entras como profesor del Velázquez y te veo por allí), Miguel Ángel García Argüez...y todo esto acabó un sábado en la plaza del Pumarejo, con cervecitas y la música de grupos como el del genio don Dani Mata o Cadencias. Desde aquí, quisiera agradecerle a la Palabra Itinerante esta oportunidad de conocerlos/nos mediante la poesía y esperaremos impacientes el próximo ciclo. Un abrazo a todos.

domingo, 12 de junio de 2005
El miedo

EL MIEDO.

I

El miedo
es una bandada
de pájaros en estampida.

Un jarrón agrietado
dando vueltas
sobre un torno enloquecido.

Una manada
de perros ciegos
en busca de su amo.

II

El miedo
es una bandada
de pájaros en estampida.

Tu nombre
en todas las bocas
del viento.

El portazo de nadie.

III

El miedo
es una bandada
de pájaros en estampida,
tierras de sombras
sin nombre,
sonrisas fotografiadas:
fotografías en llamas.


IV

El miedo
es una bandada
de pájaros en estampida,
una ciudad asediada
por todos los caminos,
atravesada
por el mismo llanto
que se aferra a tu alma
con el abrazo de un cactus
y te aprieta
hasta hacerte sangrar
por todas partes:

corazones incendiados
DOLOR EN LATA.

viernes, 10 de junio de 2005
Porque...

PORQUE…

I

Porque ya dejamos en sus cárceles
suficientes huellas
de nuestras uñas.

Porque demostramos
con nuestra sangre
el filo secreto de la utopía.

Porque nos hartamos
de ver nuestros nombres enterrados
a la orilla de nuevos horizontes.

II

Porque decidimos
hacer frente al oleaje:
no volver a dejarles
dictar nuestras pesadillas,
ni comerciar con nuestro dolor,
ni darle forma
a nuestro odio.

jueves, 09 de junio de 2005
Como náufragos sin suerte

COMO NAÚFRAGOS SIN SUERTE.

Volveremos
como todas las noches
a patearnos los bares
en busca de la chica
de la foto,
a hundirnos
en cada vaso de agua,
a recordar las batallas
que nunca se libraron.

Volveremos a disecar
nuestras derrotas,
a esperar la llegada
de un barco
que nos garantice la muerte.

Porque vamos a esperar.

Porque no nos queda sino esperar,
como náufragos sin suerte.

miércoles, 08 de junio de 2005
El tren

Esto que dejo ahora es un ejercicio del taller de narrativa: había que escribir un relato a partir de un final determinado (lo que viene en cursiva). Espero que os guste.

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EL TREN.

Decían que era un tren sin destino. Se encontraba dormido, casi arropado por la oscuridad que arrojaba la estación sin nombre, esa mancha en el mapa hacia donde se dirigían los que huían del mundo. Tras subir los fugados, el tren inició su marcha.

Desde un principio quedó claro que no era un tren corriente: cada uno de los pasajeros estaba aislado en su propia intimidad, de forma que nadie conocía a nadie. No había ventana alguna, y las puertas estaban cerradas por fuera. Además, el tren había prometido no parar nunca, y era esa la esperanza de aquel chico de ojos de cristal: la fuga a bordo de un tren que no conociese el descanso, que no interrumpiera su marcha por nada del mundo. Pronto dejaron de oír el canto de los pájaros, el murmullo tímido del viento.

Así, el tren atravesó huracanes, mares, campos de batalla. Pasaba a través de las trincheras sin inmutarse, casi en silencio, pero todas las promesas están destinadas a romperse: una noche sin luna el tren descarriló y los supervivientes no tuvieron más remedio que apearse frente a una ciudad a cuya entrada invitaba un gran puente de madera. El chico de ojos de cristal miró más allá de las luces y creyó encontrarse desnudo ante todo aquello. Aún en el desierto podían escucharse las jaurías, los disparos, los gritos: el fuego.

Se quedó mirando fijamente el puente y decidió no cruzarlo.

martes, 07 de junio de 2005
Atardecer

ATARDECER:


Pitidos sordos
con ecos de ópera
que harán callar
nuestra orquesta
de piares.

Oraciones sobre el espejo
aún rebosante de vapor,
ventanas cuarteadas,
los cristales rotos
por el suelo.

Soles muriendo.

El vuelo de gorriones
en círculos
sobre la tumba incierta
de la tarde.

domingo, 05 de junio de 2005
El encuentro

EL ENCUENTRO.

Ya los hemos visto hilarse
y formar una cadena
de deseos danzarines
que los consumirán
hasta la muerte,
buscarse en el dorso
de los mapas,
las solapas de los susurros
con el mismo ímpetu
con que una madre da de comer
a su único hijo.

Las brújulas rotas
que se esconden a su paso
son una amenaza
para todos los viajeros:
no sigáis esa estela
de flores marchitas
y canciones inacabadas.

Las sábanas yacen
teñidas de sangre
ante el tacto afilado
de la ausencia,
el filo de fuego
del anhelo de presencias
en la sombra.

Volverán a cruzar
las lluvias,
a patearse los infiernos
en la búsqueda,
y dará igual la ira,
la magnitud de la tormenta,
porque saben que morirán
en el encuentro.