El autobús está a rebosar. Lo habitan en ese momento montones de gente joven: amas de casa, estudiantes con la mirada perdida, jovencitas con unas faldas tan cortas como su vergüenza. Todos hablan. El silencio es el vaso más hermoso hecho añicos.
El autobús gira, entra en la avenida y se para. No baja nadie y suben dos pequeños con las mochilas al hombro y la cara casi cubierta por sus bufandas. Se sientan a mi lado y siguen hablando ajenos a cualquier cosa. A una señora que le ruega al conductor que la deje viajar sin billete. A un bache que nos hace a todos estremecernos y luego olvidarnos.
El autobús vuelve a parar y suben dos señoras más. De nuevo, no baja nadie. Es este el momento, tengo que aprovecharlo, pero dudo. No se nos permite dudar (está casi tan prohibido como no creer), pero dudo. Miro de nuevo a las dos criaturitas y luego mi reloj. Éste me devuelve la mirada con un gesto de asco sin dejar de reptar por mi muñeca. Es este el momento, pero dudo.
El autobús sigue su trayecto y yo rezo mentalmente porque se bajen los niños. He estado a punto de avisarlos un par de veces, pero eso me llevaría a la deshonra o la compasión. No se nos permite la compasión. Ni dudar. No debo dudar. Es la hora. Y entonces se bajan los niños. Con una risita alegre. Una inocencia de carnerito.
El autobús para ante un semáforo y yo me abro paso ante la multitud. Entre empujones y disculpas me abro paso hasta la puerta y simulo que voy a bajarme. Me llevo la mano a la chaqueta, miro a los lados y hago un breve repaso de sus caras. Voy a echarlos de menos. Pero este es el momento. El reloj marca la hora exacta. Voy a echarlos de menos. Por mi tierra libre. Palpo el cable. El botón. Lo acciono.
I
Habitan las calles
con sus andares sin rumbo,
su mirada perdida,
sus ganas de vivir.
Hacen amigos en callejones oscuros
y responden a los quejidos
de los gatos.
No buscan fama ni público
(acaso un maestro
al que atormentar
con su ingenuidad de niño).
II
Sus poemas nos dan calor
los días de lluvia
y nos susurran al oído
cuando saboreamos el barro.
Buscan alojo en nuestro pecho
con una paciencia de escarcha
y nos ayudan a vivir.
III
Otros lo saben y por ello
pegan carteles con su dicha
y pagarán enormes recompensas
por sus cabelleras descuidadas.
Ellos lo saben y por ello
emprenden la fuga
y se abrazan al exilio.
Se saben desterrados,
pero no les importa.
IV
Librarán entonces
otra batalla de versos
que los cubrirá de infamia
mientras ella dibuja
estelas rupestres en el cielo.
Los guiará con su llanto.
Los invoca. Ya resuenan
en sus oídos
los tambores de la guerra.
Vivir al otro lado de la trinchera
a salvo de la maquinaria
y sus dominios.
Vivir en un descampado
desde donde poder contemplar
sus zonas residenciales.
Vivir despiertos y a la espera,
dibujando en las nubes tormentas
y huracanes de un solo soplo.
Vivir rastreando tus huellas
en busca de matices,
susurrando tu nombre
en la víspera de la batalla.
Vivir sin comprender.
Vivir cuestionando todo.
Sin aceptar.
Vivir mirando a la muerte a los ojos
desde el bullicio de la fiesta.
Sin aceptar.
Habita en mí una anguila.
Se conoce cada una
de mis llagas
y se dedica a mimarlas
con pellizcos y caricias.
Permanece atrincherada
en cada palmo de mi piel
mientras ordeña
todo el aliento de mi sangre.
No hay escapatoria:
es dueña de cada una
de mis palabras.
Verduga de cada una
de las tuyas.
Entonces la vida es un paréntesis
de color primavera.
Fuera,
alguien amamanta a sus hijos
con trozos de llanto y carroña.
Dentro,
ellos entran en un juego
de miradas encadenadas
como flechas de una sola dirección.
Ellos se despojan de tabúes
y olvidan sus nombres
y se exploran y se recorren
y él entierra su aliento
en sus párpados
mientras ella levanta
monumentos al amor
en cada una de sus heridas.
Fuera,
la luna se masturba
con los restos de una nube
solitaria.
Dentro,
ellos inician un viaje
bajo la dirección de los cangrejos.
Él la baña en sudor y atenciones
mientras ella calma su sed
de calor y de fiebre.
De lluvia de luna.
De lujuria encarnada.
Y es que hasta la peor de las torturas
tiene un sabor a miel dulzón
cuando la vida es un paréntesis
de color primavera.
Hablo de tomar las calles,
de ponernos una gabardina desteñida
y largarnos con viento fresco,
de dar un golpe de Estado
y no aceptar las disculpas
(y mucho menos ofrecerlas).
Hablo de dar la cara,
de vivir contra corriente,
de prender fuego a los bancos
y las oficinas del INEM,
de acabar con Hacienda
y las palabras y el sistema
y lanzarnos por la borda
para aferrarnos al corazón de las nubes.
Hablo de rechazar ofertas y propuestas,
de cuestionarlo todo
y decir que no.
De ganarnos nuestra muerte.
De escribir con sangre.
Tú buscabas atardeceres naranjas,
yo bares abiertos a las cinco de la mañana;
y sin guía ninguno de los dos:
tú buscando el amor de tu vida,
yo simplemente una vida con amor.
Dani Mata.
De su álbum "Dani Mata en el callejón del gato".
Este poema será
una grulla de papel entre las grullas.
La eterna cicatriz de un árbol.
La polémica sombra de nadie.
Una galera de cartón abatida.
Una huella hundida en el barro.
Nuestro testamento.
Y entonces este poema,
porque ha visto,
y ha oído,
y ha sido,
será vida, y será nada,
y será poema.
Y tú serás este poema, amor,
porque eres todo,
y eres nadie,
y eres todo.
Para ella, al lado del río.
Tu sombra es un rastro
de plumas de piel roja.
Tus ojos las huellas
de un gigante solitario.
Tu nariz el destello
de un faro prohibido.
Tus mejillas una llanura
de búfalos en celo.
Tu boca la madriguera
de un jaguar ermitaño.
Tu cuello la empuñadura
de una espada bastarda.
Tu pelo la cáscara
de un rubí milenario.
Tu mirada el parpadeo
de un búho blanco.
Tus celos la muda
de una sirena muerta.
Tu risa el eco
de cascadas olvidadas.
Tu voz una canción
de final incierto.
Y tú, tú eres un horizonte
de palomas enamoradas
que se presenta al mundo
como un abanico de flores silvestres.
El grifo gotea su suicidio.
No soporto tu perfume
con olor a vodka
ni tu sonrisa maquillada.
(Tu cadáver submarino
escondido en la bañera).
"¿Por qué no quieres vivir conmigo
como si fuéramos ángeles?"
Carlos Edmundo de Ory.
TE PROMETO.
Te prometo una vida más allá
del ruido y las promesas,
la vida de una gacela
a las puertas de la muerte.
Te prometo que nunca desistiremos:
que nos encontrarán
(si nos encuentran)
bebiendo de la herida
bajo la luna de los salvajes.
I remember it well
The first time that I saw
Your head around the door
'Cause mine stopped working
I remember it well
There was wet in your hair
I was stood in the stairs
And time stopped moving
I want you here tonight
I want you here
'Cause I can't believe what I found
I want you here tonight
I want you here
Nothing is taking me down, down, down...
I remember it well
Taxied out of a storm
To watch you perform
And my ships were sailing
I remember it well
I was stood in your line
And your mouth, your mouth, your mind...
I want you here tonight
I want you here
'Cause I can't believe what I found
I want you here tonight
I want you here
Nothing is taking me down, down, down...
Except you my love. Except you my love...
Come all ye lost
Dive into moss
I hope that my sanity covers the cost
To remove the stain of my love
Paper maché
Come all ye reborn
Blow off my horn
I'm driving real hard
This is love, this is porn
God will forgive me
But I, I whip myself with scorn, scorn
I wanna hear what you have to say about me
Hear if you're gonna live without me
I wanna hear what you want
I remember december
And I wanna hear what you have to say about me
Hear if you're gonna live without me
I wanna hear what you want
What the hell do you want?
Damien Rice.
Una tumba sin nombre.
Lágrimas de gárgola.
Empty spaces - what are we living for
Abandoned places - I guess we know the score
On and on, does anybody know what we are looking for...
Another hero, another mindless crime
Behind the curtain, in the pantomime
Hold the line, does anybody want to take it anymore
The show must go on,
The show must go on
Inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on.
Whatever happens, I’ll leave it all to chance
Another heartache, another failed romance
On and on, does anybody know what we are living for?
I guess I’m learning, I must be warmer now
I’ll soon be turning, round the corner now
Outside the dawn is breaking
But inside in the dark I’m aching to be free
The show must go on
The show must go on
Inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on
My soul is painted like the wings of butterflies
Fairytales of yesterday will grow but never die
I can fly - my friends
The show must go on
The show must go on
I’ll face it with a grin
I’m never giving in
On - with the show -
I’ll top the bill, I’ll overkill
I have to find the will to carry on
On with the -
On with the show -
The show must go on...
Queen.
Ella se levanta de la cama y se lleva la sábana consigo. Se envuelve en ella como si fuese su vestido de novia y se acerca a la ventana. Afuera llueve. Yo la observo sentado en el colchón mientras abrazo con fuerza mis rodillas. Intento resistir el impulso de ir con ella y traerla de nuevo, con la esperanza de que venga a mí. Ella observa durante largo rato la ventana con una sonrisa perpetua en los labios. Entonces me levanto y me acerco, ella deja caer su cabeza en mi hombro y yo beso su frente y miramos durante largo rato por la ventana. Los relámpagos alumbran a ratos ese panorama de destrucción e indiferencia, una larga marcha de paraguas ignorantes y ajenos a nuestra dicha. Durante un rato me pregunto si sería capaz de unirme a ellos y vivir ajeno a ella. Capaz de unirme a otra vida.
Ella vuelve a la cama, se sienta y empieza a liar otro porro mientras me sonríe. Siempre me sonríe, y esto a veces me saca de quicio. Pero mejor esto que verla llorar, o verla dudar, o verla temer.
-¿Otro?
-Tú déjame a mí.
Siempre la dejo hacer. No hace falta que me lo pida. Vuelvo a la cama y me siento a su lado mientras ella lo enciende. Luego me lo ofrece. Fumamos un rato y no hablamos, reímos, nos miramos.
-No me gusta fumar cuando estamos en la cama-le suelto de pronto.
-¿Por qué?
La sonrisa continua. Esa sonrisa de denuncia.
-Tengo miedo de que te vuelvas una ilusión y te desvanezcas. Tengo miedo de darme cuenta de que eres un espejismo.
-Pero no lo soy.
No conozco espejismos que se desmientan a sí mismos. Permanecemos un rato callados, nos abrazamos y nos vamos pasando el porro. Afuera llueve con más fuerza.
-Vamos a jugar-me ordena mientras saca la caja roja de debajo de la cama. Yo la miro y busco una excusa, alguna forma de persuadirla, pero no la hay. Sé que no la hay.
Ella abre la caja y reparte los cuchillos. Su sonrisa se refleja en la hoja con la misma claridad que un nombre en una tumba. Acaricio el filo para colorear de rojo mi dedo índice, la miro y asiento. Me tumbo y ella se acerca y me acaricia con el filo de su navaja. Se eriza mi vello al paso del cuchillo, mientras ella dibuja círculos imaginarios en mi vientre. Entonces lo clava con la suavidad de una nube en mi torso y me explora. Me acaricia con su índice y prueba mi sangre. Yo mientras acaricio su espalda con el puñal, lo paso por sus hombros mientras beso su frente. Poco a poco la cama se tiñe de sangre. Algún día el juego se nos irá de las manos. Lo presiento, lo sé desde el primer día.
Pero entonces se cruzan nuestras miradas y sé que no podría vivir sin ella.
Se suma a esta red de bitácoras Contrabandos, del genial escritor Juan Antonio Bermúdez. Una interesante colección de contrabandista, esperemos que pronto prenda y se una a este incendio resistente.
Apuntes para otra poética
Nadar contra corriente. Ese es el plan.
Cada uno lo sigue a su manera.
Hay quien se abraza a un árbol
y quien mide las nubes,
quien se arrodilla y quien se alza,
quien se persigna y quien abjura.
Sortear aduanas ortográficas,
recolectar parábolas, excitar
a los umbríos rumiantes del idioma.
Nadar contra la terca acometida,
desanudar la telaraña.
Nadar sin brujula
ni orillas a la vista.
No hundir al otro en nuestro nado.
No hundir al otro.
Juan Antonio Bermúdez.
La esperanza
es la gaviota ciega
que emprende el viaje
con las alas quemadas.
Deseo de ser piel roja
Volcano, Damien Rice
Poema comercial
Como un fénix
Playita: arena y marrrr
Todas las puertas abiertas
Las ballenas suicidas
Apocalipsys is now
Los búhos (fragmento)
Poema corto
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Arrozal
Babetas verdes
Brigada Pomorska
Cambio de agujas
Canta-garriga
Carmen Camacho
Contrabandos
Cuaderno de resistencia
Cuestiones naturales
Deambulatorio
El cazador de mariposas
El club de los borrikos libres
El erizo pentúpedo
Esperanza y Constancia
Estados pasajeros
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La fuga librerías
La impostura del misionero
La maraña
Las lenguas rupestres
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