martes, 22 de noviembre de 2005
Una mujer me ha envenenado el alma

Una mujer me ha envenenado el alma
y ha ocultado
pequeños trozos de su risa
a lo largo de mi cuerpo.

Diminutos cristales que evocan
pellizcos que llegaron tarde.

Los oirás crujir
como mi corazón chirría
a cada paso.

Comentarios