A la Asociación contra el Rol y Derivados.
Recuerdo el pollo que montaron cuando un chaval mató a su familia con una katana. El crimen se usó como excusa para intentar hundir a la compañía Square no sé qué, creadora del juego Final Fantasy, pero entonces yo no sabía del poderío económico japonés y la competencia que le hacía a EEUU y la Unión Europea. El caso es que me compré el juego y me enamoré de su historia.
Recuerdo que me sorprendí cuando me contaron que estaban haciendo una película sobre el juego. Ya había visto Final Fantasy "la fuerza interior", y ya me había dejado decepcionado. Y hoy, tras esperar meses a que la tradujesen y la colgasen en el emule, la he visto.
Final Fantasy Advent Children me ha dejado con la boca abierta, me ha contado una historia, me ha hecho disfrutar y me ha reabierto heridas que creía que tenía cerradas. Su ambiente y sus ciudades. Su música, sublime. Sus personajes (Red XIII, ese camarada, colgando de un Bahamut furioso y previamente invocado). Y ese mensaje tan claro de perpetua y continua autodestrucción humana. Ese mensaje que lo dice todo.
Y ahora que acabo de reencontrarme con viejos amigos mediante una peli que he tenido que ver subtitulada (así tendrían que verse todas las películas) y pegado a la pantalla del ordenador (¿a eso le llamarán piratería?) me pregunto si también me entrará el impulso de agarrar una katana y dejar a mi paso un rastro de sangre. Como ellos dijeron.

Avísame Borja que tengo unos cuantos homicidios pendientes, la misantropía y la melancolía son una mezcla perfecta para llevar a cabo estos asuntos de sangre.
Eso sí necesitamos un Sr. Lobo a lo Pulp Fiction para dejar todo impecable.
Ah! la muerte de nuestras víctimas tiene que ser muerte súbita y rapidita, quiero decir que tarden poco en morir.
Propongo:primero la familia, después los amigos y conocidos pendientes y por último, el suicidio, la autodestrucción, como culminación de esta prueba-piloto de empresa volante (sin ubicación terrestre) de belleza sin fronteras. ¿qué te parece? Se podría llamar Los ángeles exterminadores.
Avísame Borja que tengo unos cuantos homicidios pendientes, la misantropía y la melancolía son una mezcla perfecta para llevar a cabo estos asuntos de sangre.
Eso sí necesitamos un Sr. Lobo a lo Pulp Fiction para dejar todo impecable.
Ah! la muerte de nuestras víctimas tiene que ser muerte súbita y rapidita, quiero decir que tarden poco en morir.
Propongo:primero la familia, después los amigos y conocidos pendientes y por último, el suicidio, la autodestrucción, como culminación de esta prueba-piloto de empresa volante (sin ubicación terrestre) de belleza sin fronteras. ¿qué te parece? Se podría llamar Los ángeles exterminadores.
Se te olvidan la monarquía y los políticos. Ya puestos a morir, que sea haciendo algo de provecho.
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