jueves, 26 de enero de 2006
Revolución

A veces pasa y no tiene remedio.

Algo sucede y alguien lo ve,
y lo cree, y lo habla,
y alguien entiende
y la verdad florece de boca en boca.

Alguien se atreve a decir
-una idea sencilla y efímera,
la sombra de una idea-
y alguien la escucha,
se gana nuestros corazones
y escribe lo que todos quisiéramos
sobre la arena.

Esta vez el mensaje
no lo componen silencios,
sino diminutos pedazos de lo Real
y lo que pudo haber sido.

La esperanza como una bandera
que aún queda por pintar.
Enormes ejércitos de gente
con nada en las manos.

El planeta sangra libertad
por cada llaga
-huellas de poder en heridas remotas
que nadie quiso recordar-
mientras la verdad se pasea
con alas de sangre
y el puño alzado.

Una noche en que tuvimos
la vida en las manos.

Una noche para el corazón
y la esperanza.

Una noche para los que dejaron
de creer.

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