Quiero anunciar, primero, el nacimiento de la nueva revista virtual Palabras diversas, una revista necesaria que pretende partirse los dientes con el mundo para ganarse un huequecito aquí dentro entre las costillas, y donde he descubierto a un poeta enorme, Jesús Fernández Lozano, que pertenece a un grupo poético, la Brigada Pomorska, bastante interesante, y que se une a este grupo de bitácoras perdidas por internet que sacan la poesía adelante a empujones. Parece que hemos conocido a nuevos amigos que comparten este interés por la poesía (¿poesía? ¿qué es eso? quise decir cerveza) y a los que espero conocer más a fondo.
Un poema del campeón: "el día que me fui con una puta".
Me tiré a una puta en un callejón
Estaba demasiado cansado para pensar en algo más brillante
Así que fui con mi dinero y mis pantalones
Y mis fracasos y mis derrotas
Y todas las cosas que uno va guardando en los bolsillos
Como prueba indestructible de que el mundo
Es un lugar bastante miserable.
Tenía un par de monedas y un ticket de cine
Un paquete a medio fumar y un mechero dorado
Tenía el teléfono de alguien al que nunca había llamado.
Antes de bajarme los pantalones ya sabía
Que no iba a merecer la pena
Porque ella nunca entendería la importancia de un paquete a medio fumar
Y yo nunca podría explicarle
Qué hacía allí con ella.
Nunca entendería que yo sólo estaba huyendo del infierno
Y todo lo que tenía de mi parte era una puta
Que ni siquiera había leído a Nietzsche.
Jesús Fernández Lozano.
Este poema
es otro horrible panfleto
que no te dará de comer.
Quémalo.
1.
Hienden este cuerpo tus labios.
Dejan huellas de mermelada cruel
a espesos goterones sobre el escarchado vidrio de la mañana.
Dejan delgadas líneas sin mapa,
caminos de la lluvia, rastros entre lunares,
un rocío en la maleza de la sábana.
Hienden este cuerpo tus labios,
pétalo jaspeado de íntimo mar
que como oleaje de las manos
inclinó el firme coral que nos brota por los ojos,
oleaje que rompe por las manos o farallones,
y que feroz salpica los hombros
en la salvaje espuma de la sábana
hasta formar grutas que ocupará la savia,
la fruta, una dicha que es luz.
El fulgor salino de la saliva que refulge
En la entraña aún no exhausta
Hienden este cuerpo tus labios.
2.
Hazme una llave. Cierra los ojos.
Nómbrame. Hazme miga de un sueño,
sílaba de prohibidas voces.
Tenme en la ráfaga de coral
de tus brazos abiertos, aventame
como susurro, vuelve a decir mi nombre
como un arma, llévame en tu fonema,
Invócame en las esperas y en las venidas.
Olvídame/ rézame/ acércame/
Hazme alga líquida en tus profundidades.
Haz que aumente la geografía de mis manos.
Hazme.
David Franco Monthiel.
Puedes leerle aquí.
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